sábado, 12 de enero de 2013

Lectores electrónicos


El placer de coger un libro entre las manos, el deleite de su olor y su densidad, la textura de sus páginas, sus tapas y sobrecubiertas será algo que jamás podrá ser sustituido por nada.

El afán de coleccionismo y la satisfacción de ver como la biblioteca personal de cada uno va creciendo con el tiempo es algo que acompaña a la ubicación de los contenidos de cada libro en alguna parte de nuestro cerebro.

Sin la pretensión de buscar un sucedáneo a las páginas de papel y tan sólo con la intención de poder aprovechar al máximo las situaciones en que por falta de luz me veo obligado a prescindir de la lectura, surge en mí la necesidad de adquirir un lector de libros electrónicos.

A los pocos días de tenerlo en casa, por el momento lo único que le encuentro al aparato son ventajas.
Elegí este modelo principalmente por tener una pantalla retroiluminada que nos permite leer sin tener ninguna otra fuente de luz. Parece ser que esta característica hace que la fatiga ocular sea mayor que en otros modelos con sistemas tradicionales de tinta electrónica, aunque dado que permite prescindir de esta opción y ajustar la iluminación al entorno, se supone que el cansancio debe ser similar al de la lectura de un libro convencional.

Las principales ventajas que le encuentro a este tipo de lectores podemos resumirlas principalmente en:

-Comodidad a la hora de disponer en un muy reducido espacio de cientos de libros y documentos.

-Aumenta considerablemente la facilidad de lectura de archivos de texto respecto a una pantalla de ordenador.

-Posibilidad de poder leer en cualquier lugar, incluso en condiciones de carencia absoluta de luz

-Acceso a multitud de obras clásicas a un precio muy bajo o incluso gratuitas, tanto en castellano como en otros idiomas.

-A la hora de leer, contamos con las herramientas de marcado de una palabra, subrayado de una frase o la posiblidad de acceder a la definición de una palabra por el DRAE con tan sólo señalarla con el dedo.

-Compartir en red anotaciones de interés sobre una obra o informar sobre erratas, gazapos o errores de formato.

-Conexión a la red mediante WIFI (el modelo superior al mio cuenta con red 3G), lo que nos permite acceder a tiendas online para descargarnos un libro al instante, así como navegar por la Internet.

La desventaja sería la necesidad de hacer un pequeño desembolso de dinero inicial, aunque hoy en día existen multitud de marcas con precios muy asequibles.

Cuando estoy a punto de finalizar la primera obra que elegí para estrenarle (1984, como podéis ver en la imagen que acompaña el artículo), la experiencia podría catalogarla de muy positiva.

Dados los intereses comerciales que arrastra en muchas ocasiones la industria del libro, espero que no suceda como el su día con los CD frente a los vinilos y se cree la conciencia colectiva de que un libro electrónico puede sustituir el libro en papel. Yo creo que ambos son complementarios y ambos deben permanecer por siempre.

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